Así, wey. Pues ese día estuvo de la verga. Me había llamado un cuate para conectarme una chamba; que me iban a pagar el triple e iba a andar viajando por el pais. Le dije que, al chile, no, porque estaba contento en mi trabajo aunque no pagaran chido.
Cuando iba aterminar la prepa no sabía a qué chingados me iba a dedicar. Entonces mi jefa me llevó a hacer un psicométrico, según que para averiguar. El resultado decía que yo podía ser o fotógrafo, o entrenador de futbol. Neto, no lo quise creer, sobre todo, wey, porque dije "no mames, wey, qué pinche trabajo voy a tener como fotógrafo y cuánto varo puedo ganar".
Pus acabé la ingeniería, wey, me encontré una chamba y me salí porque no me gustaba el ambiente, ni cómo me trataban. Y luego, wey, así, por pura pinche casualidad, wey, llegué a esta pinche empresa donde rentan equipo de filmación. No mames, wey, amo la pinche fotografía, cabrón, y´ora tengo mucho que ver con ese pedo.
Ya en la noche, wey, me acababa de cambiar p´acá con este cabrón, y estabamos sentados aquí en la mesa, wey. Vimos que juntabamos como diez pesos entre los dos y decidimos que nos íbamos a cenar una Coca-Cola, ca. Y así wey, nomás nos quedabamos viendo el uno al otro hasta que se acabo la pinche Coca.
Historia extraida de la antología de experiencias del "Bajón"
domingo, 15 de abril de 2007
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2 comentarios:
No mames, Marcello, qué bien narrado está el post.
Y así wey, nomás quería decirte eso.
¡Muy agradecido, muy agradecido y... muy agradecido!
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