domingo, 15 de abril de 2007

Un momento Coca-Cola

Así, wey. Pues ese día estuvo de la verga. Me había llamado un cuate para conectarme una chamba; que me iban a pagar el triple e iba a andar viajando por el pais. Le dije que, al chile, no, porque estaba contento en mi trabajo aunque no pagaran chido.

Cuando iba aterminar la prepa no sabía a qué chingados me iba a dedicar. Entonces mi jefa me llevó a hacer un psicométrico, según que para averiguar. El resultado decía que yo podía ser o fotógrafo, o entrenador de futbol. Neto, no lo quise creer, sobre todo, wey, porque dije "no mames, wey, qué pinche trabajo voy a tener como fotógrafo y cuánto varo puedo ganar".

Pus acabé la ingeniería, wey, me encontré una chamba y me salí porque no me gustaba el ambiente, ni cómo me trataban. Y luego, wey, así, por pura pinche casualidad, wey, llegué a esta pinche empresa donde rentan equipo de filmación. No mames, wey, amo la pinche fotografía, cabrón, y´ora tengo mucho que ver con ese pedo.

Ya en la noche, wey, me acababa de cambiar p´acá con este cabrón, y estabamos sentados aquí en la mesa, wey. Vimos que juntabamos como diez pesos entre los dos y decidimos que nos íbamos a cenar una Coca-Cola, ca. Y así wey, nomás nos quedabamos viendo el uno al otro hasta que se acabo la pinche Coca.





Historia extraida de la antología de experiencias del "Bajón"

2 comentarios:

Aldo Iván Espinosa dijo...

No mames, Marcello, qué bien narrado está el post.
Y así wey, nomás quería decirte eso.

Marcello Rubini dijo...

¡Muy agradecido, muy agradecido y... muy agradecido!